Derecho

13 de abril de 2020

EL MOMENTO DE REFLEXIÓN AL QUE NOS INVITA ESTA CUARENTENA

La humanidad está afrontando un momento en el que, en mi opinión, las reflexiones deben ir más allá de los confines de nuestras propias ciencias, aunque sin soslayarlas. En las que debemos pensar de manera profunda qué podemos sacar de todo esto como especie perteneciente a un órgano superior que es el Universo.

Los más optimistas suponen que esta pandemia provocará una revolución en nuestras formas de vida, en nuestra cultura. Sin embargo, y a pesar de que esto sería lo más deseable, me parece que desde hace varios años venimos hablando de una supuesta revolución que realmente no hemos comenzado.

Recuerdo que estupefactos y desconsolados veíamos hace aproximadamente 4 años, la imagen de un niño sirio que había fallecido en las playas de Turquía como consecuencia de la migración que aqueja a muchos países del mundo, por la guerra o la pobreza que sufren.

Ante el rechazo generalizado de esta imagen, en ese momento realmente creí que las cosas habían cambiado. Pero eso no ocurrió.

Después, en el 2018 comenzó el movimiento de los chalecos amarillos en Francia, levantamiento que se produjo como consecuencia del alza en los precios de los combustibles como también por la desigualdad imperante.

Recuerdo que en aquel entonces leí una noticia de un sociólogo francés que en ese momento declaró que la verdadera revolución había llegado, y lo creí de nuevo, más aún cuando ese alzamiento empezó a extenderse a otros países incluyendo algunos latinoamericanos durante el año 2019.

Pero definitivamente me convencí de que algo estaba pasando cuando vi que nuestro propio pueblo colombiano se había levantado, algo que hasta el momento me parecía casi imposible, por nuestros orígenes, por nuestra historia y sus múltiples intervenciones, en fin.

No obstante esos cambios a los que aspiramos como humanidad, pero que nos cuesta tanto trabajo lograr, porque la comodidad que nos entrega el consumismo es reconfortante, no los hemos logrado aún.

Y ahora, que este virus nos ha obligado a quedarnos en casa me pregunto: ¿no es acaso el momento de comenzar a simplificar nuestras vidas en pro del bienestar colectivo? Porque son varias las problemáticas que podemos visualizar de manera nítida en el contexto actual, solo como para dar dos ejemplos:

  • La situación de muchas personas que viven como trabajadores informales y que dependen de salir diariamente a trabajar para lograr su sustento. En su caso nos parece acertada la medida del Gobierno colombiano de entregar un subsidio por $160.000[1]; pero esto no cambiará definitivamente su condición, a menos que comiencen a tomarse medidas más acertadas en lo que debería invertirse, como la educación.
  • Asimismo es preocupante la situación de muchas empresas pequeñas y medianas que dependen de sus actividades diarias para poder financiarse, como también de empresas grandes, que aunque a diferencia de las primeras tienen un mayor músculo financiero, deben soportar la falta de producción y venta de sus productos durante estos días de cuarentena.

En cuanto a estas últimas, hemos apreciado como en varias latitudes la principal pregunta que se ha planteado es la de cómo resolver las situaciones de incumplimiento contractual que se pueden llegar a presentar o se están presentando en el contexto actual.

Ante esta pregunta algunos juristas consideran que el derecho privado debe regular el potencial conflicto entre las partes de contratos que están destinados a durar en el tiempo[2].

Sin embargo nos parece que hablar de regulación definitiva o modificación del derecho privado, es algo demasiado apresurado, además de que, como los mismos autores lo mencionan en su comentario, ya existen dentro del derecho los mecanismos necesarios para resolver esta situación, tales como, en el derecho italiano y colombiano: la teoría de la imprevisión o la fuerza mayor y el caso fortuito, o en el derecho francés y argentino: la renegociación del contrato, pero sobre todo, en cualquiera de estos países, los principios generales del derecho, fundamentalmente el de buena fe y el de solidaridad, que es el que más debemos invocar en estos momentos, violado de manera flagrante con el despido de muchos empleados.

Estas son algunas pocas reflexiones personales sobre lo que nos está dejando esta pandemia.

 

[1] Diario La Opinión (24,03,2020). Gobierno entregará $160.000 a trabajadores informales durante la cuarentena. Recuperado de: https://www.laopinion.com.co/colombia/gobierno-entregara-160000-trabajadores-informales-durante-cuarentena-194064

[2] Benedetti A.M. y Natoli R., (25,03,2020). Coronavirus, emergenza sanitaria e diritto dei contratti: spunti per un dibattito. [Diritto Bancario]. Recuperado de: http://www.dirittobancario.it/editoriali/alberto-maria-benedetti-e-roberto-natoli/coronavirus-emergenza-sanitaria-e-diritto-dei-contratti-spunti-un-dibattito